Frenillo lingual corto en recién nacidos: señales durante los primeros días de lactancia
- Dra. Erika Elescano

- hace 22 horas
- 9 Min. de lectura

Los primeros días con un recién nacido pueden ser hermosos, intensos y también muy agotadores. Si además la lactancia duele, tu bebé no se prende bien o las tomas se sienten interminables, es normal que aparezca la preocupación.
Muchas mamás se preguntan:“¿Será que mi bebé tiene frenillo corto?”
Déjame explicarte algo con calma: no todo problema de lactancia se debe al frenillo lingual, pero cuando hay señales funcionales persistentes, sí conviene evaluar si la lengua del bebé está pudiendo moverse bien.
Porque no se trata solo de mirar debajo de la lengua. Se trata de entender si la lengua está ayudando al bebé a prenderse, succionar y alimentarse de forma eficiente.
Por eso, hablar de frenillo lingual corto en recién nacidos nos ayuda a observar mejor las señales de los primeros días y a saber cuándo conviene consultar.
Y hay una idea muy importante que debe acompañarte desde el inicio:
No todos los frenillos se operan, pero sí deben evaluarse correctamente.
¿Qué es el frenillo lingual corto en recién nacidos?
El frenillo lingual es una estructura que está debajo de la lengua. Todos tenemos frenillo. El problema aparece cuando ese frenillo limita la movilidad de la lengua y afecta una función.
En un recién nacido, la función más importante que observamos es la lactancia.
Para lactar, la lengua del bebé necesita moverse de forma coordinada. Ayuda a lograr un buen agarre, mantener el pecho dentro de la boca, generar succión y transferir leche.
Cuando la movilidad está limitada, el bebé puede intentar compensar usando más fuerza con labios, mandíbula o mejillas. Esa compensación puede terminar apareciendo como una señal visible durante la lactancia.
La secuencia suele verse así:
Restricción de movilidad lingual → compensación del bebé → dificultad para lactar → señal visible.
Por eso, el foco no debe estar solo en si el frenillo “se ve corto”, sino en si está afectando la función.
Señales que podrían orientar una evaluación
En los primeros días, muchas cosas se están ajustando: el agarre, la postura, la producción de leche, el ritmo del bebé y la recuperación de la mamá.
Por eso, una señal aislada no confirma anquiloglosia.
Pero si varias señales se repiten o no mejoran, conviene prestar atención.
Algunas señales que podrían orientar una evaluación son:
Dificultad para prenderse al pecho.
Bebé que se suelta constantemente.
Chasquidos durante la succión.
Tomas muy largas.
Bebé que se cansa rápido al lactar.
Dolor persistente al amamantar.
Grietas o heridas que no mejoran.
Sensación de que el bebé no vacía bien el pecho.
Irritabilidad durante o después de la toma.
Bajo aumento de peso, si ha sido observado en controles.
Estas señales no significan automáticamente que el bebé necesita tratamiento. Significan que puede ser necesario revisar cómo está funcionando la lengua durante la lactancia.
Recién nacido que no se prende bien al pecho
Una de las señales que más preocupa es cuando el bebé intenta prenderse, pero no logra mantener el agarre.
Puede pasar que:
Se prende y se suelta.
Llora frente al pecho.
Parece frustrado.
Necesita muchos intentos para iniciar la toma.
El agarre se siente superficial.
La mamá siente dolor desde el inicio de la succión.
Cuando la lengua no logra elevarse, extenderse o acompañar bien el movimiento de succión, el bebé puede compensar con otras estructuras. Esa compensación puede hacer que el agarre sea menos eficiente.
Pero también hay otras causas posibles: postura, tensión corporal, manejo de lactancia, forma del pezón, producción de leche, sueño del bebé o adaptación de los primeros días.
Por eso, el objetivo no es asumir. El objetivo es evaluar.
Chasquidos al lactar en recién nacidos
Los chasquidos durante la lactancia suelen llamar mucho la atención. Muchas mamás los describen como un sonido de “clic” mientras el bebé succiona.
Este sonido puede aparecer cuando el bebé pierde el sello durante la toma. En algunos casos, podría relacionarse con una lengua que no logra mantener una posición adecuada.
Pero no todos los chasquidos significan frenillo corto.
También pueden aparecer por:
Agarres superficiales.
Postura incómoda.
Flujo de leche muy rápido.
Dificultad para coordinar succión, respiración y deglución.
Cansancio del bebé.
Si el chasquido aparece junto con dolor, tomas largas, bebé que se suelta o bajo aumento de peso, conviene evaluar la función.
La pregunta no es solo:“¿Hace chasquidos?”
La pregunta más importante es:“¿Qué está pasando con la succión del bebé?”
Dolor al amamantar: cuándo prestar atención
Es común escuchar que “al inicio la lactancia duele”. Y aunque puede haber sensibilidad en los primeros días, el dolor intenso o persistente no debería normalizarse.
Si cada toma duele mucho, si aparecen grietas o si la mamá siente que el bebé muerde, aprieta o jala, conviene revisar qué está ocurriendo.
Cuando la lengua no participa bien en la succión, el bebé puede compensar con más presión de mandíbula o labios. Esa compensación puede generar dolor en la mamá.
Pero nuevamente: no todo dolor al amamantar se debe al frenillo.
Por eso, una evaluación responsable debe mirar al bebé y también la toma: cómo se prende, cómo succiona, cómo se posiciona, qué siente la mamá y qué señales aparecen durante la lactancia.
No se trata de culpar a la mamá ni al bebé. Se trata de entender qué puede estar dificultando la lactancia.
Tomas largas o bebé que se cansa rápido
Otra señal frecuente es sentir que el bebé pasa demasiado tiempo al pecho, pero aun así parece no quedar satisfecho.
Puede ocurrir que:
Las tomas duren mucho.
El bebé se duerma rápido al pecho.
Se despierte pronto con hambre.
Parezca cansado durante la toma.
Necesite muchas pausas.
La mamá sienta que la lactancia es agotadora todo el día.
Cuando la succión no es eficiente, el bebé puede invertir más esfuerzo para obtener leche. Eso puede hacerlo cansarse antes o prolongar mucho las tomas.
Sin embargo, también hay recién nacidos que naturalmente están aprendiendo a coordinarse. Por eso, el contexto completo importa.
La clave es observar si la dificultad persiste, si hay dolor, si el agarre no mejora o si el peso preocupa al pediatra.
Sospecha no es diagnóstico
Esta parte es muy importante.
Tener dolor, chasquidos o tomas largas no confirma que tu bebé tenga anquiloglosia.
Y ver un frenillo debajo de la lengua tampoco significa automáticamente que haya un problema.
La diferencia es esta:
Sospecha: notas señales durante la lactancia.
Evaluación: se observa movilidad, agarre, succión y compensaciones.
Diagnóstico: se determina si el frenillo realmente limita la función.
Tratamiento: solo se considera si hay indicación clínica.
Por eso, no conviene decidir solo por fotos, videos o comparaciones con otros bebés.
Cada recién nacido necesita una valoración individual.
Si quieres entender cómo cambian las señales según la edad, revisa también nuestra guía sobre frenillo lingual corto por edades.
¿Cuándo observar y cuándo consultar?
Puedes observar si:
La lactancia va mejorando día a día.
El dolor disminuye.
El bebé logra prenderse mejor.
Las tomas se vuelven más eficientes.
El peso evoluciona adecuadamente.
No hay grietas persistentes ni señales de cansancio excesivo.
Conviene consultar si:
El dolor al amamantar es intenso o persistente.
Hay grietas que no mejoran.
El bebé se prende y se suelta constantemente.
Hay chasquidos frecuentes junto con otras señales.
Las tomas son muy largas y agotadoras.
El bebé se cansa rápido al lactar.
Hay preocupación por el aumento de peso.
Sientes que algo no está funcionando bien, aunque no sepas explicarlo.
No se trata de alarmarse. Se trata de revisar a tiempo para entender qué puede estar pasando.
Si tu bebé ya pasó las primeras semanas y la lactancia sigue siendo difícil, puedes revisar el artículo sobre frenillo corto y lactancia en bebés.
¿Qué se revisa en una evaluación funcional?
Una evaluación funcional del frenillo lingual en recién nacidos no consiste solo en mirar debajo de la lengua.
Se puede observar:
Movilidad de la lengua.
Elevación lingual.
Extensión de la lengua.
Capacidad de mantener el agarre.
Coordinación de succión.
Señales de compensación.
Movimiento de labios y mandíbula.
Chasquidos o pérdida de sello.
Cansancio durante la toma.
Dolor o lesiones en la mamá.
Evolución del peso del bebé, según controles.
También se considera la historia de lactancia: cómo empezaron las tomas, qué ha intentado la mamá, qué apoyo ha recibido y qué señales persisten.
La evaluación busca responder una pregunta central:
¿El frenillo está limitando la movilidad de la lengua y afectando la lactancia?
¿Todos los recién nacidos con frenillo corto necesitan tratamiento?
No.
Y es importante decirlo con claridad: no todos los frenillos se operan.
Algunos bebés pueden tener un frenillo visible y lactar bien. Otros pueden necesitar apoyo de lactancia, ajustes de postura o seguimiento. Y algunos casos, cuando la función está realmente afectada, podrían requerir tratamiento.
La decisión depende de:
La movilidad real de la lengua.
El agarre.
La succión.
El dolor materno.
La transferencia de leche.
El aumento de peso.
Las compensaciones del bebé.
La evaluación clínica individual.
El tratamiento no debe decidirse solo porque “se ve el frenillo”.
Debe decidirse porque hay una limitación funcional que lo justifica.
¿Cuándo podría considerarse una frenectomía?
La frenectomía puede considerarse cuando, después de una evaluación, se observa que el frenillo está limitando la movilidad de la lengua y afectando funciones importantes como el agarre, la succión o la transferencia de leche.
No es una decisión automática.
Antes de considerar un procedimiento, se debe revisar el caso completo. En algunos bebés puede ser suficiente acompañar la lactancia. En otros, puede ser necesario un abordaje interdisciplinario. Y en ciertos casos indicados, la liberación del frenillo puede formar parte del tratamiento.
La idea no es correr hacia una cirugía. La idea es tomar una decisión informada y responsable.
Láser de diodo en recién nacidos: ¿se usa en todos los casos?
Cuando el tratamiento está indicado, el láser de diodo puede ser una alternativa moderna para realizar el procedimiento.
En casos seleccionados, puede ofrecer ventajas como:
Mayor precisión.
Menor sangrado.
Mejor control del procedimiento.
Menor invasión del tejido.
Recuperación más favorable en muchos casos.
Pero no es obligatorio para todos los bebés. Tampoco reemplaza la evaluación funcional.
La elección de la técnica depende de la edad, la anatomía del frenillo, la función afectada y la valoración clínica individual.
Antes de hablar de láser, siempre debe quedar clara la pregunta principal:
¿El frenillo está afectando la función del bebé?
Evaluación de frenillo lingual en recién nacidos en San Miguel, La Molina y Huancayo
Si estás en Lima o Huancayo y notas que tu recién nacido no se prende bien, hace chasquidos al lactar, se cansa durante las tomas o la lactancia sigue doliendo, una evaluación funcional puede ayudarte a entender qué está pasando.
La Dra. Erika Elescano atiende en:
San Miguel, Lima.
La Molina, Lima.
Huancayo.
La evaluación busca entender si el frenillo lingual está afectando la lactancia y qué camino es más adecuado para cada bebé.
Porque no se trata de operar más. Se trata de evaluar mejor.
Conclusión
Los primeros días de lactancia pueden traer muchas dudas. Si algo no se siente bien, tu preocupación es válida.
El frenillo lingual corto en recién nacidos puede estar relacionado con señales como dificultad de agarre, chasquidos, dolor al amamantar, tomas largas o cansancio durante la lactancia. Pero ninguna señal aislada confirma el diagnóstico.
La clave es evaluar la función.
No todos los frenillos se operan, pero sí deben evaluarse correctamente.
Si notas una señal funcional, agenda una evaluación. No todas las dudas se resuelven solo mirando el frenillo.
Preguntas frecuentes
¿Cómo saber si mi recién nacido tiene frenillo lingual corto?
Algunas señales pueden ser dificultad para prenderse al pecho, chasquidos al lactar, tomas largas, cansancio durante la toma, dolor persistente al amamantar o bajo aumento de peso. Estas señales no confirman por sí solas frenillo corto, pero pueden orientar una evaluación funcional.
¿Los chasquidos al lactar siempre indican frenillo corto?
No. Los chasquidos pueden aparecer por varias razones, como agarre superficial, postura, flujo de leche o dificultad de coordinación. Si se acompañan de dolor, tomas largas o dificultad para mantener el agarre, conviene evaluar.
¿El dolor al amamantar siempre se debe al frenillo?
No. El dolor puede tener distintas causas. Sin embargo, si es intenso, persistente o se acompaña de grietas, chasquidos o dificultad de agarre, es importante revisar la función de la lengua.
¿Se puede evaluar el frenillo en los primeros días de vida?
Sí. En recién nacidos, la evaluación debe ser cuidadosa y funcional. No se mira solo el frenillo, sino cómo el bebé se prende, succiona, mantiene el agarre y si hay señales de compensación.
¿Todos los bebés con frenillo corto necesitan frenectomía?
No. No todos los frenillos requieren tratamiento. La decisión depende de si la movilidad de la lengua está afectando la lactancia u otra función importante.
¿Qué pasa si solo observo el frenillo en casa?
Mirar el frenillo puede generar dudas, pero no permite saber por completo si está afectando la función. La evaluación funcional ayuda a diferenciar apariencia, sospecha y diagnóstico.
¿El láser de diodo es obligatorio para tratar el frenillo?
No. El láser de diodo puede ser una alternativa moderna en casos indicados, pero no es obligatorio para todos. La técnica se elige según la evaluación clínica individual.
¿Dónde puedo evaluar el frenillo lingual de mi recién nacido?
La Dra. Erika Elescano atiende en San Miguel, La Molina y Huancayo. Una evaluación funcional permite entender si el frenillo está afectando la lactancia del bebé.
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